Cuando la ficción supera a la realidad

El tiempo transforma en ecos de un dolor sordo
las punzadas que nos derrumbaron el aliento.
Hoy solo queda reuma.
Se puede seguir caminando.

Hoy queda
un olor que evoca un tacto ya templado.
Una mirada perforando el futuro con exceso de celo,
dosificando las fuerzas invertidas.

Sabiendo que, llegado el momento,
nos faltará el siete de picas
que soltamos por tener la casa llena.

Hoy queda,
con suerte, algún texto.
De los que disimulan lo mezquino de la vida.

Un dólar por asomarte a mi pensamiento.
Para que puedas volver a marcharte.
Lo llevo siempre en la cartera.
Desgastada, como casi todo lo que tengo.
Me gustan las cosas viejas.
El romance con el recuerdo.

El amor que permanece
cuando todos ya se fueron.

¿Por qué excederá en valor,
tanto, la memoria al sueño?

No puedo pagarme la autopista
aunque tenga todo este dinero.

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