La puerta

Mira que estaba lejos
el letrero de salida;
¡qué lejos!
Casi ni se veía.
Si no entornabas los ojos
parecía que ni había puerta.
Era difusa, como la de Truman.
Tenía hasta su escalera.

Pasaron dos minutos
y me tropecé con los peldaños.
Los miré con desconcierto,
pues ya no hubo ni tiempo
para el “por si no nos vemos luego…”

Me pregunté dónde estabas
y todavía me lo pregunto.
¡Si yo sabía bien el camino
y te perdí sólo un segundo!

Mira que estaba cerca
la puerta
por donde te ibas.

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