A pesar del buen tiempo

Atesoro dignidad,
orgullo,
avarienta de mi exigua libertad,
celosa guardia
a la entrada del ya largo tiempo conquistado
y fortificado yermo
donde nada acontece,
nada llueve,
nada crece.

Es hogar también
aunque sea incómodo,
es, sin duda, un sitio al que volver,
uno seguro al sobrevenir la noche.
Templado está ya el catre
con dos años de mi cuerpo,
son de sobra conocidas a este suelo
las huellas de mis extraños pies.
Los escasos palmos
de este escueto domicilio
sosiegan, predecibles,
a mi arrítmico latir.

A través de la ventana de esta celda
veo brillar, incandescentes, las promesas.
Cegadoras, de un fulgor casi distante,
falsamente seductor
como fuegos artificiales.

Pocos nudillos llaman ya a esta puerta,
bien saben que una réplica es cuanto menos improbable.
El timbre que ahora parece sonar al otro lado
es proeza en su optimismo
y me hace hasta dudar,
un solo momento:
el que tardo en recordar
el frío que hace fuera.

Más joven, me habría enamorado hasta en invierno.

Ahora me abrigo
a pesar del buen tiempo.

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Zurderías y destrezas

Carezco de mano hábil, pero hay quien dice que son bonitas. Tengo buen pulso cuando escribo, aunque no cuando me río. Escribir es algo que hago con la izquierda. Reírme, sin embargo, me gusta hacerlo con las dos riberas de mi cuerpo, la que está seca y la que moja. Entro a las habitaciones con cualquier pie, siempre y cuando sea el incorrecto; y tropiezo, tropiezo mucho. Como las cosas no me suelen salir bien, pues desconozco al principio con qué mano emprenderlas, las empiezo siempre más de una vez y aquí estamos de nuevo, ante un folio en blanco. Ser torpe suele ser una buena excusa para gozar de otra oportunidad.

Así, puede que este no sea ni el primer ni el último lugar en el que leas algo que haya salido de mi mano. Todo sale siempre de mi mano: ella media mejor entre mi interior y mi exterior que mi boca. No sabemos si por la habilidad de la primera o por la torpeza de la última, pero de momento, de lo que acabas de leer sólo una cosa es verificable: esta es mi casa ahora y espero que también la tuya, durante los minutos que seas capaz de permanecer conmigo. Bienvenida. Bienvenido.